lunes, 7 de octubre de 2013

Cuento del Lunes

Mirando por la ventana, algo que hacemos todos los gatos con mucha frecuencia, he recordado un cuento que me leyeron no hace mucho y me ha parecido bien escribiroslo en mi blog.

A mi buen compadre Gardfield no le gustan nada los lunes, a mi tampoco. Y creo que es algo común entre las personas. Sin embargo mi espíritu optimista de gato, mi capacidad de observación de los pequeños detalles y las ganas de disfrute, pocas veces me las quita nadie y menos "un día de la semana".


Este cuento sin embargo va mucho más allá. Pensado a partir de la imagen de una camiseta, el cuento lo que a mi m sugiere es que hay momentos en la vida en la que se nos hace cuesta arriba, monótona, rutinaria... y sin embargo sólo nosotros mismos podemos seguir viéndola "de otro color" (haciendo referencia al título del libro). Muchas veces esperamos que nos suceda algo especial o importante para que cambie la visión de nuestra forma de vivir, para recuperar una ilusión perdida y creo que hay muchos motivos por los que sonreir.

Creo que se trata de esto, de saber encontrar dichos motivos por pequeños y sencillos que sean. En cuanto leáis el cuento, creo que opinaréis como yo. Sólo soy un gato sin más preocupación que tener mi plato de comida diario y encontrar mis juguetes perdidos para jugar pero.... soy inteligente, y no hace falta ser humano para saber las preocupaciones que se cuecen dentro de cada cabeza. Por eso mismo y porque adoro los cuentos para pensar, he decidido hacer este post.

El libro donde se recoge este cuento se llama "Los Colores Olvidados", un libro de cuentos cortos que espero que tengáis la oportunidad y las ganas de leer, y también "La Inspiración Dormida", ambos maravillosos... ¿Qué tendrán muchos de los libros que nos gustan, que casi siempre aparecen gatos?.

Os dejo el cuento tal y como está, esperando que os motive a continuar su lectura.




Hoy es lunes, primera hora de la mañana. Con mas SUEÑO que ganas espero el autobús para ir al trabajo.

                   Bostezo y me quejo, porque preferiría, como la mayoría de los mortales, seguir entre los brazos de Morfeo.

Para evadirme, imagino otras realidades, otras situaciones, donde el lunes deja de ser lunes y paa a ser un eterno domingo --o mejor, un sábado, que los domingos pueden parecer deprimentes--. ¡Ay, qué felicidad! Pero es abrir los ojos y retornar a la realidad, esperando en la parada a que llegue el autobús que, como siempre, va con retraso.

Pero alguien nuevo ha llegado. Una mujer pasea a su perro.

El animal es el único que parece jovial, jugando y divirtiénsose con su propio rabo. Persiguiéndolo y persiguiéndose a sí mismo, el animal ha logrado captar mi atención.

Mirándolo, no dejo de sonreir y de pensar que la felicidad es ese instante que se esconde tras las cosas más sencillas y, además, está más cerca de lo que uno pueda imaginar. El perro la encuentra en su cola y yo al mirarlo a él... Por fin, llega el autobús.

Hoy es lunes, primera hora de la mañana y con más sonrisas que sueño entro en el autobús para ir a trabajar.



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